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Albania

El primer paso de una nueva vida

Después del divorcio sentí que mi vida se había acabado. Resultó que apenas empezaba.
Hace alrededor de año y medioPréstamos pagados, casa reformada, confianza recuperada
Su carta

Hace año y medio, mi vida era completamente distinta.

Estaba pasando por un divorcio difícil. Mi marido me fue infiel, y después de eso supe que no podía seguir en el matrimonio. Dolía muchísimo, pero lo que más me asustaba era quedarme sola con dos hijos, dándome cuenta de que toda la responsabilidad recaía ahora sobre mí.

Trabajaba, me las ingeniaba como podía, pero el dinero nunca alcanzaba. Quería más que solo cubrir lo básico: quería darles más a mis hijos y por fin dejar de vivir bajo una tensión constante.

Una noche estaba pasando el rato en Instagram y vi un anuncio de subrogación.

Al principio pensé: «No, esto definitivamente no es para mí». Pero por alguna razón decidí abrir la página. Empecé a leer las publicaciones, a ver las historias de las chicas, a informarme. Cuanto más leía, más comprendía que no se parecía en nada a lo que la mayoría de la gente imagina.

Al cabo de un tiempo, envié una solicitud. Tras los chequeos médicos, me aceptaron en el programa.

Mi programa se desarrolló en Albania, y mi coordinadora fue María.

No creo que hubiera superado este camino ni de lejos con tanta facilidad sin ella. María estuvo conmigo en todo momento: me explicaba cada etapa, me ayudaba con cualquier cuestión organizativa y siempre estaba ahí cuando algo me preocupaba o no me quedaba claro. Gracias a ella, me sentía tranquila y sabía que nunca estaba sola.

Antes de la transferencia del embrión estaba muy nerviosa. Pero todo salió bien.

Después llegaron las dos semanas más largas: la espera del resultado.

Cuando supe que el embarazo había prendido, mi primer pensamiento no fue sobre mí. Me imaginé lo felices que debían de estar los padres biológicos en ese momento.

El embarazo fue tranquilo. Por supuesto que hubo cansancio, a veces quería irme a casa, a veces solo llorar sin motivo. Pero son emociones normales, y creo que casi todas las madres subrogadas pasan por ellas.

El parto transcurrió sin complicaciones.

Cuando pusieron al bebé en los brazos de sus padres, sentí un alivio enorme. Todo había salido exactamente como debía.

Después del programa pude pagar mis préstamos, reformar mi casa y, por fin, dejar de preocuparme por el dinero cada día.

Pero lo más importante es que mi estado interior cambió.

Después del divorcio sentí que mi vida se había acabado. Resultó que apenas empezaba.

La subrogación me ayudó a volver a sentirme segura de mí misma y a comprender que cualquier adversidad se puede superar.

Y hoy me agradezco a mí misma no haber tenido demasiado miedo, entonces, de dar el primer paso. 🤍

Con cariño, una madre subrogada de ConnectSurrogate

#историиconnectsurrogate

Momentos que ella compartió

Fotos y vídeos del camino: toca cualquiera para verlo de cerca.

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